Como decía la semana pasada, la historia a veces nos sorprende con episodios dignos del mejor guión. El asunto del collar de María Antonieta es, sin duda, uno de ellos. Tiene todos los ingredientes de una buena estafa, una buena comedia de enredo y una buena intriga cortesana. Y sus protagonistas representan papeles clásicos: hay un malo, un tonto y una víctima, rodeados de una serie de secundarios que completan la obra a la perfección.
Vamos por partes.
LA VÍCTIMA
Curiosamente la mujer más poderosa, influyente y odiada de la época: María Antonieta de Austria, que casada a los quince años con el Delfín, el futuro Luis XVI, se convirtió en reina de Francia cuatro años después, en 1774.
Es frívola, derrochadora, cabezona, mandona, intrigante, arrogante, libertina… Y, probablemente, una de las reinas que ha sufrido la mayor campaña de desprestigio de la Historia. El pueblo la odiaba y, en parte, no le faltaba razón para ello: ella despilfarraba mientras la gente se moría de hambre (“Que coman brioche”, dicen que respondió cuando le contaron que no podían comprar harina para hacer pan) y contemplaba a la chusma con desprecio. Pero también fue una mujer víctima de su educación y sus circunstancias.
EL COLLAR
Se trata de una maravillosa joya de diamantes, que en total suman ni más ni menos que 2.800 kilates, cuyo precio asciende a 1.700.000 libras. Fue encargado por Luis XV -el abuelo de Luis XVI, esposo de María Antonieta- como regalo para su amante, Madame du Barry, a los reputados joyeros parisinos Böhmer y Bassange, quienes se endeudaron hasta las cejas para comprar las piedras necesarias para su confección. El problema es que el rey decide morirse en muy mal momento para ellos: con su muerte, el asunto del collar queda olvidado y los joyeros plantados con una pieza cuyo inmenso valor hace casi imposible su venta.
EL MALO
La mala, en este caso. Se trata de Jeanne de Valois Saint-Rémy, condesa de la Motte.
Jeanne es una Valois, pero poquito, pues es hija de un bastardo de Enrique II de Francia y de una mujer plebeya. Vamos, que de sangre real no tenía mucho. Muerto su padre, su madre se dedicó a la prostitución y acabó por abandonar a sus hijos. Desde entonces, Jeanne, con sólo nueve años, se convierte en una pilluela de profesión.
Se casó con Nicolás de la Motte, un sencillo oficial de la guardia de dudosa nobleza pero que no tuvo ningún reparo en adjudicarse el título de conde. Una media naranja perfecta para Jeanne y un complice tan poco escrupuloso como ella para sus engaños.
Jeanne y su marido consiguen llegar a Versalles y prosperar en la corte a base de mentiras, triquiñuelas y acuerdos que se concluyen entre sábanas. Esto da una idea de la catadura moral de los personajes en cuestión.
EL TONTO
Louis René Edouard de Rohan, príncipe y cardenal. Mujeriego, vanidoso, vividor, noble muy noble, rico muy rico y, sobre todo, lo dicho, tonto. La marioneta perfecta.
Jeanne de Valois, que era en cambio muy lista, enseguida adivinó el potencial del cardenal y utilizó su encanto personal para hacerse de su camarilla y sacarle fácilmente los cuartos. De hecho, fue el cardenal quien le ratificó su título nobiliario de pacotilla y ascendió a su marido a capitán de la guardia real.
Por otro lado, María Antonieta odiaba al cardenal, al que consideraba un hombre disoluto, engreído y torpe. La aversión de la reina por el prelado se debía en buena parte a la influencia de su madre, María Teresa emperatriz de Austria, quien nunca había tolerado al de Rohan el tiempo que éste vivió en Viena.
El cardenal de Rohan, en cambio, no se explicaba la actitud desdeñosa de María Antonieta y se moría por conseguir el favor de la reina y, con ello, acceder a un puesto mejor en la corte e, incluso, al lecho real, que María Antonieta era una reina con mucho tirón para los hombres -y también para las mujeres-.
Aquí es donde la Valois ve una oportunidad de oro. Le hace creer al cardenal que es amiga íntima de María Antonieta y que, con su intercesión, puede lograr que la reina perdone los pecadillos del cardenal. El cardenal se emociona con la idea y así es como empieza un juego de engaños y sablazos perfectamente orquestados por los de la Motte y sus cómplices. Que si la reina necesita dinero para una obra de caridad, el cardenal paga. Que si a la reina le gustaría ayudar a una familia noble caída en desgracia, el cardenal paga. Que si, que si, que si…, el cardenal paga. El dinero, por supuesto, pasa por manos de la Motte y allí se queda; y es que de la pretendida amistad íntima con la reina, nada de nada.
Para tener contento al ingenuo caballero y que este no deje de aflojar el bolsillo, de la Motte construye toda una farsa para convencerle de que las cosas con la reina progresan: le hace ver que una leve y fortuita inclinación de cabeza de la reina en una recepción debe interpretarla como un signo de amistad y, especialmente, empieza a elaborar cartas falsas, supuestamente redactadas por María Antonieta, en las que la reina asegura verle con buenos ojos, incluso, haberle perdonado.
El cardenal está loco de contento, ya se ve primer ministro de Francia, pero quiere más: quiere poder entrevistarse en persona con la reina, tener la certeza de que cuenta con su favor, oírlo de su real y preciosa boca.
Claro que los condes de la Motte también quieren más: más dinero con el que seguir costeando la vida de desenfreno y dispendio que llevan, y no tienen ningún escrúpulo en llegar todo lo lejos que haga falta para seguir exprimiendo las arcas del cardenal.
La cosa va bien, pero la gran farsa está a punto de empezar.
La semana que viene el desenlace final, que esto ya es muy largo por hoy.

13 comentarios
Feed de los comentarios de este artículo
1 febrero 2011 a 19:02
Aldo
hay no puede ser quede con ganas de leer mas. Te felicito un muy muy buen articulo, construido de forma que cualquiera pueda entender, brillante. Aunque no me gusto mucho la descripción que hicistes de la Reina, me senti ofendido, yo la admiro mucho jejejeje. Pero bueno, mucho de lo que dices no es muy falso. Luis de Rohan incluso a mi que cae mal, y la De la Motte hay que decir de ella, una astuta, en una pelicula que vi la poene como victima, supuestamente su ambición de acercarse a versalles era la resptutución de sus derechos, pero yo creo que es una gran timadora…. quiero leer el articulo desde ya, me gusto mucho felicidades…
1 febrero 2011 a 23:46
carlamontero
Muchas gracias, Aldo. Bueno, la figura de María Antonieta ha hecho correr ríos de tinta y no es el objeto de este artículo hacer justicia sobre ella. Simplemente se trata de dar unas pinceladas para que el lector se haga una idea de cómo se la consideraba en su tiempo, en el tiempo en el que ocurrió el asunto del collar.
Respecto a Jeanne de la Motte, como tú bien dices, de víctima no tiene nada. Acudió a la corte guiada por la ambición y la codicia; sus derechos de familia, que se le habían reconocido, no eran lo único que ella buscaba. Pero ya se sabe, Hollywood no es precisamente la fuente histórica más fiable, je, je.
Te espero la semana que viene.
1 febrero 2011 a 20:51
elsitiodeconcha
Yo no creo que María Antonieta fuera como dices. Sinceramente. pienso que fue una mujer muy denostada, y precisamente por ser la más admirada de su tiempo fue también la mas envidiada y calumniada. La frase que coman pastelas, hay historiadores que dicen que ella jamás la pronunció, es falsa, otra calumnia. Y si la dijo ¿ Como la dijo ?….( no hay peor mentira que una verdad mal contada), pero no la dijo, en eso coinciden casi todos los eruditos, y ella siempre lo negó en todo momento.
¿ Como se hubiera comportado una mujer educada en la corte de Viena, si se casa a los 15 años con el Delfín de Francia ?: como ella lo hizo, no le dejaron hacer otra cosa, la encerraron en Versalles siendo una niña, una jaula de oro. Era amante de la música de Gluck, y leía a Voltaire.
No era piadosa, como tampoco lo era el Cardenal de Rohan.
Los que realmente tuvieron que ser guillotinados hulleron como las ratas con sus fortunas, dejándolos sólos. Ella se quedó junto a su marido e hijos.
En cuanto al collar, hay diversas versiones sobre si fue luis XV, quién lo encargó para su amante, o directamente los La Motte con los joyeros ( que eran inocentes), para ofrecerselo a María Antonieta, no está muy claro.
Los que la guillotinaron la copiaban luego, eso es obvio. ¡ Y puestos a lujos, la capa de oro de Josefina, ¿ Que me dices ?, la he visto yo en Niza !, todos los días estrenaba medias de encaje de Alensón y luego las tiraba, jamás repetía vestido, se cambiaba varias veces al día ¡ Cuando había mujeres que no conocían siquiera las medias, y no tenían apenas ropa !. ¡ Y hablamos de Josefina!, una criolla que no se había educado para eso,¡ y era revolucionaria !, pero a lujos no la ganaba nadie,eso les gusta a todos cuando llegan al poder. Si no miremos su coronación con Napoleón, fastuosa no se reparó en gastos, que pagó el pueblo.
En cuanto a Jean La Motte,era hija de un Valois deprabado y borracho y una criada de la casa de éste.
Creció sin el amor de sus padres, mendigando, se escapó con 8 años del lado de su madre.
Pedia diciendo:¡ piedad para una pobre huérfana de la sange de los Valois!.
En cierta ocasión la marquesa de Boulainvilliers se apiadó de ella al verla pedir tan pequeña, y la envió a un internado de señoritas, la marquesa cargaba con todo los gastos. Los años pasaron y Jean era una persona envidiosa y mala, que solo ambicionaba el dinero y el poder.
Su obsesión era subir y encumbrarse.
Salió del internado para casarse con Nicolás de La Motte, oficial de Gendarmeria, con él hubiera podido llevar una vida tranquila y modesta, pero su perversión no tenía límites.
Que yo sepa prostituta no fue, sería “muy puta”, ( que es otra cosa ).
En cuanto a Rohan, un pájaro de cuentas. Fue embajador en Austria, allí le caló María Teresa, la inteligentísima Emperatriz, la cual aleccionó a su hija (con razón, como luego veremos), para que se mantuviera lejos de él.
Soy una ferviente admiradora de la Revolución Francesa, dignificó al hombre. También digo que María Antonieta ha dado de comer mucho a Francia e ideas a su moda después de muerta.
¡ Cuanto dienro da Versalles a los franceses, gracias al turismo que quiere ver donde vivió maría Antonieta !.
Me ha gustado mucho la presentación, espero impaciente la segun da parte.
1 febrero 2011 a 23:39
carlamontero
Muchas gracias por tus apuntes, Conchita!
Efectivamente, de la Motte no fue prostituta, lo fue su madre, que al enviudar abandonó a sus seis hijos a su suerte, probablemente morir de hambre. En realidad, Jeanne de Valois iba para monja, ¡y fíjate tú!
Respecto a María Antonieta sí creo que fuera como la describo en el artículo, pero coincido contigo, y en algún momento también lo aclaro, en que fue una víctima de sus circunstancias: no hubiera podido ser de otro modo con la educación que recibió y la vida a la que estaba destinada. Ciertamente, siempre vivió encerrada en una jaula de oro. Era también una mujer inteligente, caritativa, valiente, orgullosa, pero las envidias ensombrecieron sus virtudes y la convirtieron en cabeza de turco de una situación que acumulaba años de deterioro y que no se puede achacar a ella. Lo del pan no deja ser parte de un anecdotario siempre cuestionable.
Rohan fue lo que hoy se llamaría un trepa sin escrúpulos, tan ambicioso como la de la Motte pero, además, torpe y poco inteligente. Encontró la horma de su zapato.
Me alegro de que con tu comentario enriquezcas el relato. Yo también espero otro a la entrada de la semana que viene.
3 febrero 2011 a 0:23
elsitiodeconcha
¡No….!, si yo no me refería a la madre, que se dedicó a la prostitución, cuando dejo la casa donde trabajaba. Me refiero a la hija, que no era prostituta como la madre, pero si muy pu…, bueno ya no lo repito. Es cierto que por la ambición su marido se convirtió en un cornudo.
Quizás no se me entendió lo queria quería decir.
Así y todo yo soy defensora de María Antonieta, se educó para ser una futura reina,de algún trono, (ya que el de Francia estaba destinado a su hermana María Josefa que murió de viruela, y la vez pasó a ella ) como buena archiduquesa de Austria que era. ¡ Menuda era su madre !. Ella simplemente se dejo llevar por las costumbres de Versalles, no podía luchar contra lo establecido. Para ellos siempre fue una intrusa, no la querian, la llamaban la perra austriaca.
Yo pienso que ella decidió adoptar esa pose para sobrevivir en ese ambiente, (a parte de ser una esteta). Tan distinto al que ella se había criado. Bueno es un tema muy complejo, tiene mucho carrete. Mejor seguimos con el collar, ¡ Que derribó un trono !. Yo ahora estoy preparando un artículo sobre ” mi músico Mozart”, por cierto muy admirado por María Antonieta.
Espero impaciente el final de la peli…..
3 febrero 2011 a 12:43
carlamontero
Entraré a ver tu artículo sobre Mozart, quien también tiene mucha tela! Gracias de nuevo por tus anotaciones sobre María Antonieta.
2 febrero 2011 a 9:53
Lord Buworld
Joder, no me dejes así Carla. ¿hasta la semana próxima? Quiero que escribas un libro YA, Bromas aparate. Muy bueno lo que he leído. Te confieso que de esta historia no tenía mucha idea. Un abrazo.
2 febrero 2011 a 13:52
carlamontero
Pues, entonces, te espero la semana que viene con el desenlace… Yo también quiero terminar el libro YA
Y te aseguro que, cuando el día a día me supera y me dan ganas de tirar la toalla, vuestros ánimos son los que me ayudan a seguir avanzando página a página. Un abrazo para ti también.
3 febrero 2011 a 0:38
elsitiodeconcha
¡Ya por el segundo Carla!, ¿ Que le pasa a esta familia? ( Yo no cuento, no he escrito un libro en mi vida, ni creo que sea capaz, con mis artículos me conformo, aunque yo no descarto nunca nada…. ). Conchita ha escrito uno ” La casa de las dos vidas”, espero poder leerlo pronto, el tema es muy interesante. ¡Vaya, toalla!…..
3 febrero 2011 a 12:41
carlamontero
Bueno, un libro también puede ser una recopilación de artículos. Escribir no tiene un solo molde. No sabía lo de Conchita: el título es muy sugerente. Ya me contarás.
9 febrero 2011 a 1:27
Aldo Josue Gutierrez Aldana
Hay esto si esta bueno, al igual que Conchita yo amo, admiro, idolatro a Maria Antonieta y a otras mujeres que más que pos sus virtudes, son inmortales. Y si conchita un libro con tus publicaciones en “El Sitio de Concha” daría resultado, yo lo pediría de este lado del charco, escribes muy bien sois una ecxelente historiadora…, disculpa carla este es tu blog jejeje. Quiero el otro articulo ya….
10 febrero 2011 a 0:27
elsitiodeconcha
Gracias Aldo, yo creo que me miras con buenos ojos.
Soy una simple aficionada.
19 febrero 2011 a 18:41
Un Collar para María Antonieta « ANGELUS,
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