Pues con este dilema nos encontrábamos el otro día durante una conversación de café, mejor dicho, de Coca-Cola.
¡¡Buf, literatura!! Menudo palabro… Literatura suena a esa asignatura petarda que costaba un mundo aprobar en BUP. No, no, yo quiero comprar un libro entretenido, no literatura…
¿Es cierto que esta idea se pasa por la mente del lector? Bueno, eso discutíamos cuando hablábamos de los gustos literarios del lector medio actual. Algunos opinaban que las novelas (me limito a este género por ser el más popular) que más éxito tienen son las novelas-guión, es decir, mucho diálogo, mucha acción, mucho sobresalto y, en dos días, un final inesperado. Parece ser que hoy en día el estilo descriptivo, lírico y, en definitiva, literario (en contraposición a periodístico o, incluso, cinematográfico) está de capa caída. Sí, claro, los premios, los grandes premios, como el Nobel o el Cervantes (por circunscribirme a la literatura nacional) los siguen ganando los escritores, escritores, los literatos que hacen literatura. Pero no sé por qué, tengo la sensación de que el público que hace la caja de las librerías considera que los literatos son aburridos.
La vida moderna y su aceleración imponen la novela ligera, la historia contada de forma sencilla, mejor dialogada, y sin demasiados adornos, sin demasiados datos que confundan a un lector apresurado que lee entre estaciones de metro. Porque el escritor que cometa el pecado de empezar un novela y no recurrir al diálogo antes de las diez primeras páginas está condenado a ser tachado de demasiado descriptivo y aburrido -salvo que lo que se describa sea una violación o un asesinato, entonces, está salvado de la crítica-. Es el clásico comentario: el principio se te hace pesado (y suerte si no se te hace pesada la novela entera).
Queremos que nos cuenten historias, que nos entretengan, no que hagan literatura. Eso discutíamos el otro día. Yo, optimista por naturaleza, siempre he defendido que escribir un best seller (en muchos casos sinónimo de novela ligera) no tiene por qué estar reñido con hacer literatura, con ser lírico, florido y, ¡leche!, descriptivo, porque si un escritor para ser comercial sacrifica el lenguaje en aras de la historia y el entretenimiento, se está prostituyendo, está traicionando su herramienta más valiosa, con la que puede jugar, expresarse, emocionar: la palabra. Creo firmemente que para llegar a tocar el corazón del lector no sólo basta el argumento, son necesarias, es más, imprescindibles las palabras. Eso creo… aunque a veces las listas de ventas se empeñen en llevarme la contraria.
En fin, hoy soy breve en mi reflexión, que tengo que irme a escribir y a decidirme entre entretener y hacer literatura. Ingenua de mí, pretendo hacer las dos cosas a un tiempo.

5 comentarios
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15 febrero 2011 a 15:45
Oscar
Carla … claro que se puede entretener y hacer literatura a la vez… Ya lo has hecho!!
15 febrero 2011 a 16:29
elsitiodeconcha
Sinceramente, tal y como está el patio prefero que una novela sirva para evadirme. Si empezamos con retóricas no paso del primer capítulo.
15 febrero 2011 a 18:06
Gracia
Los grandes son los que hacen las dos cosas, Literatura con mayúsculas y entretenimiento, como en Fortunata y Jacinta, por ejemplo, por decir una que se me viene a la cabeza… Es un folletín de mediodía, entretenido como un cotilleo de vecinas, y al mismo tiempo es la crónica social e histórica de un Madrid que ya se fue. Preciosista y con un dominio del lenguaje absoluto y sin artificios, aunque eso le valiera a Galdós el apodo de “Benito, el garbancero” (creo que por parte de Valle Inclán, ser a todas luces superior pero “ileible”, je,je,je… vaya, que creo que son buenos ejemplos de lo que hablabas).
Bueno, que me enrollo, que eso es lo que distingue a los grandes, grandes… y está bien que sea tu objetivo, siempre hay que ir a por lo más…
16 febrero 2011 a 1:09
Aldo Josue Gutierrez Aldana
Pues en ese dilema me encuentro, estoy escribiendo, soy inexperto, no se mucho de literatura mas los pocos clásicos que he leido uno de los que me gusto Madame Bovary de Flaubert, pero bueno, entretener y hacer literatura. En Nicaragua Gioconda Belli tiene buena critica y es considerada una escritora consagrada, Isabel Allende a quien también leo no es considerada escritora si no escribidora. La verdad no creo mucho en los que construyen una novela con exactitud, pero también creo que es vital hacer las dos cosas, no creo que por que un libro sea bet seller significa que sea buen libro me he llevado tantos fiazcos que se por que lo digo. Pero tampoco creo que en este tiempo hacer literatura sea saber el principio, el nudo y el final de la historia, lo de que mas leen hoy son las historias ligeras, pero si quieres compartis tus marañosas historias con los demas escribe ligermente, si quieres ganar el Nobel o el Cervantes, adelante, has literatura. Yo intentare por ambos medios, si quiero tener exito como escritor es bueno ser criticado por expertos aunque te despedazen, pero si seré feliz si el lector ama lo que escribo, aunque este lector sea solo uno…
16 febrero 2011 a 9:44
Lord Buworld
Creo que un escritor o alguien que se sienta a escribir una historia, lo primero que debe hacer es tratar de escribirla como a él le gustaría leerla. Lo primero es el texto, contar algo y tener la certeza de que uno ha escrito lo que quería escribir. Si después es literatura profunda o ligera, eso corresponde a otros decidirlo. Te puedo asegurar que ha habido novelas vilipendiadas por la crítica que me han transmitido mucho más que novelas de Borges, por citarte un ejemplo. Carla, tu libro de “Una Dama en juego” es un claro ejemplo de una novela excepcional, entretiene y está bien escrita. Si después viene el típico crítico tiñalpa poniendola a parir, eso forma parte del juego.
Yo llevo tiempo enfrascado en una novela y te aseguro que lo primero que pretendo es escribirla como me gustaría leerla. Eso es todo.
Un abrazo guapa.