El aire es frío y huele a agua de azahar y cada rincón se ilumina con una sonrisa de dientes de leche. Esta noche quiero creer que existe la magia y va entrar por mi balcón entreabierto. Sólo los niños pueden hacerlo, sólo ellos pueden creer, pero si hay una noche para volver a ser niño, ésta es.

Apretaré mucho los párpados para vencer los nervios y poder dormir; estaré segura de haber soñado con un arrastrar de mantos por el pasillo y una mano enguantada en el quicio de la puerta de mi habitación.

Ya vienen los Reyes, ya están aquí. Poned los zapatos bajo el árbol y dejad que la ilusión entre en vuestra casa.

Feliz noche mágica…

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